Susan Beltrán nos da ideas para enseñar teatro a los niños con ejercicios sencillos para poner en práctica.
El teatro es una actividad que va a propiciar la capacidad de relacionarse y el desarrollo físico de los niños. A través del teatro, los niños van a ser capaces de perder la timidez muy característica de los más pequeños y adquirirán la confianza que necesitan para crear vínculos personales en el día a día.
El teatro es una actividad que va a propiciar la capacidad de relacionarse y el desarrollo físico de los niños. A través del teatro, los niños van a ser capaces de perder la timidez muy característica de los más pequeños y adquirirán la confianza que necesitan para crear vínculos personales en el día a día.
Además, van a aprender a mover su cuerpo, a gesticular, a realizar movimientos para expresar sensaciones y sentimientos. Serán por tanto innumerables los beneficios que obtendrán al realizar esta actividad. El teatro debe ser para ellos como entrar en un mundo fantástico, como poder abrir un libro y entrar en él, siendo ellos los protagonistas.
Vamos a empezar haciendo ejercicios de vocalización ya que es de las primeras cosas que deben aprender los niños, para que luego se les entienda bien en la actuación. El ejercicio consistirá en pronunciar palabras alargando las sílabas. Por ejemplo la palabra “manzana” deberán pronunciarla: “maaaanzaaaanaaaa”.
Para que los niños pierdan la vergüenza, vamos a trabajar por parejas. Vamos a realizar una actividad de mímica. El profesor dirá a un niño de cada grupo que imite a un animal por medio de la mímica. Al no poder emitir sonidos, lo que identificaría al animal rápidamente, el niño va a tener que improvisar y esforzarse por expresar mediante gestos y movimientos el animal que está representando para los de su grupo.
Ahora que los niños se sienten más cómodos al haber trabajado entre iguales y sienten más confianza, van a realizar una actividad en grupo, donde tienen que usar su imaginación. El profesor sacará un objeto que puede ser una pelota, un lápiz, una caja, una cinta del pelo, etc.
Los niños tendrán que inventar para qué podría servir ese objeto además de para lo que se usa habitualmente. Se pueden ir pasando el objeto de uno en uno y cada uno aportará una utilidad diferente para ese objeto. Este ejercicio conseguirá además, sacar más de una sonrisa por las cosas que se les pueden ocurrir a los pequeños.
Vamos a seguir con las risas haciendo una actividad que es muy divertida, juegos de “repetición”. Varios niños voluntarios van a salir del aula y uno se quedará junto al profesor. Los demás pueden ser espectadores y luego pueden participar en la misma actividad. El maestro le contará al niño que se ha quedado con él una historia con muchos detalles. Le contará la historia con rapidez y el niño tiene que estar muy atento para quedarse con el mayor número de detalles.
Después entrará otro niño y el que ha escuchado la historia deberá contársela al que acaba de entrar. Ahí se verá como aunque ha estado pendiente de lo que el profesor decía, él contará la historia a su manera, olvidará detalles y algunos incluso se los inventará.
Luego el niño que acaba de escuchar la historia, se la contará al siguiente niño que entre y así hasta que entre el último de los niños. Ya veréis como la historia inicial y la que cuenta el último niño tienen pocas cosas en común. Esto provocará la risa de los que están presenciándolo todo y también hará divertirse a los que están participando.
Ya se han reído y se sienten relajados, entonces vamos a crear una historia entre todos. El profesor comenzará una historia: “érase una vez un niño que iba caminando por el bosque…” Ahora los niños irán levantando la mano para seguir con la historia. Cada uno tendrá que decir una o dos frases hasta que todos los niños hayan participado. Y será el profesor quien de la historia por finalizada.
Juguemos con los gestos. Los niños tienen que expresar lo que les diga el profesor pero sólo con gestos. Ellos tendrán la cara tapada con las manos y el profe dirá por ejemplo: “alegría”, “tristeza”, etc., y el niño deberá destapar su cara expresando lo que se le ha dicho.
Así aprenderán a expresar emociones que luego les servirán a la hora de escenificar, ya que no pueden poner cara de estar contentos si están escenificando algo triste. También pueden jugar a este juego por parejas, e ir cambiando de pareja para que interactúen entre ellos.
No nos podemos olvidar de la música como vía para expresar sentimientos. El profesor deberá escoger una canción que cuente una historia, donde se expresen distintas sensaciones, de amor, esperanza, alegría, tristeza, etc. Los niños escucharán la música y tendrán que ir escenificando lo que vayan escuchando.
Podrán ponerse por parejas si la canción es de amor o si es sobre relaciones personales. Así aprenderán a expresar no sólo con la cara como en el ejercicio anterior sino también con el cuerpo, ya que podrán sentarse, levantarse, tumbarse o lo que a ellos les sugiera la letra de la canción.
Hemos hecho mimo, hemos escenificado canciones, y ahora vamos a emitir sonidos. Por grupos o en círculo de cara a todos los demás niños. Un niño emitirá un solo sonido a todos los demás, y estos deberán adivinar qué es exactamente lo que este ha querido expresar.
Será el profesor el que le diga qué es lo que tiene que transmitir. Puede ser el sonido que emite un animal, o el ruido de un motor, o simplemente un grito de alegría o tristeza. Este ejercicio es muy interesante porque hay que expresar mucho en muy poco tiempo para que los demás puedan averiguar qué es lo que quiere transmitir. Los niños pueden levantar la mano para dar una respuesta y el que lo acierte será el siguiente en emitir su sonido.
Ha llegado el momento de realizar una pequeña obra de teatro con disfraces y maquillaje. Dependiendo de la edad de los niños, estos recibirán o un pequeño guión para prepararlo, o si son más pequeñitos, será el maestro el que les dirá a cada uno lo que tiene que hacer y decir.
Después llegará el momento de escenificarlo delante de todos. Se aplaudirá con energía detrás de cada actuación para que los niños se sientan realizados y estén orgullosos de su trabajo, además de animar así a los demás a que también lo hagan.
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