domingo, 26 de octubre de 2014

La terapia «Shakespeare» para niños autistas


Los versos del bardo británico estimulan la capacidad cognitiva y comunicativa de chicos con dificultades de aprendizaje

Los versos de Shakespeare sirven para estimular a niños autistas.

En el año en el que se conmemora el 450 aniversario del nacimiento de William Shakespeare (1564- 1616) sorprende que la vigencia de sus obras trasciende el ámbito meramente literario, para inmiscuirse en el terapéutico.

La actriz y directora de teatro británica Kelly Hunter ha creado un fascinante método para estimular a niños que padecen autismo mediante las obras del bardo británico, en un inolvidable viaje con payasos, magos y criaturas fantásticas.

Hunter Beat (el nombre proviene del apellido de su creadora y de «beat» que significa latido) basa su técnica en el ritmo de la métrica que empleaba Shakespeare (pentámetro yámbico). Éste crea el sonido de las palpitaciones del corazón lo que propicia que los niños se sientan más seguros. Además, las expresiones faciales y las voces exageradas, clásicas de este tipo de obras son ideales para facilitar la comunicación.
 
«Básicamente, la audiencia con problemas de aprendizaje y comunicación y los actores se mezclan con los juegos que surgen del texto de Shakespeare y el ritmo de las palabras», añade Kelly.

El relato de amor y magia en un isla, que relata Shakespeare en «La Tempestad» ha sido la primera obra elegida para trabajar con niños autistas en un teatro de Stratford-upon-Avon, el lugar de nacimiento de Shakespeare que mantiene vivo el legado del autor.

Este método se dirige a una audiencia muy limitada, unas 15 personas de entre 8 y 24 años que se sientan en un corro alrededor de los seis actores que protagonizan la obra con una duración de 75 minutos. En la segunda fila asiste público integrado por 30 personas entre profesores, familiares de autistas, cuidadores o profesionales que trabajan en autismo.

El montaje tiene programadas 13 actuaciones desde el 24 de junio al 4 de julio. Después viajará a Ohio, donde el innovador método se estudia y desarrolla en la universidad. «El texto es el original y la diferencia radica en el ritmo al recitar las palabras, la gesticulación y los juegos sensoriales que genera la propia obra», cuenta la directora.

Kelly Hunter forma parte de una familia de actores, con una compañía propia, Touchstone Shakespeare y durante los últimos 10 años se ha impuesto el loable objetivo de desbloquear los obstáculos comunicativos de los jóvenes autistas.

«En una de las partes, se les pide a los niños que cierren los ojos. Para los autistas es muy difícil hacer contacto visual. Cada juego busca un objetivo distinto. Mejorar la percepción espacial, desarrollar la expresividad facial además de tomar parte en la actividad. Los niños se divierten muchísimo y no son conscientes de que existe un objetivo detrás».

Hunter se inmiscuyó en este proyecto tras trabajar en una escuela de Bromley donde existe una unidad especial para autistas. Comenzó a jugar con ellos e inmediatamente notó una respuesta muy satisfactoria. «Hemos visto un impresionante avance en términos de comunicación».

La universidad de Ohio lleva tres años investigando si el teatro particularmente, Shakespeare, puede romper las barreras que impiden una comunicación de las personas que padecen autismo.

El psicólogo clínico Marc Tassé encabeza el estudio que evalúa la eficacia de esta terapia basada en el dramaturgo inglés.

«Es bastante asombroso ver cómo una obra de Shakespeare puede transformarse en una intervención terapéutica que estimula a los estudiantes a comunicarse», señaló Tassé, también director del Nisonger Center.

sábado, 11 de octubre de 2014

Juegos de teatro para niños

Susan Beltrán nos da ideas para enseñar teatro a los niños con ejercicios sencillos para poner en práctica.

El teatro es una actividad que va a propiciar la capacidad de relacionarse y el desarrollo físico de los niños. A través del teatro, los niños van a ser capaces de perder la timidez muy característica de los más pequeños y adquirirán la confianza que necesitan para crear vínculos personales en el día a día. 

Además, van a aprender a mover su cuerpo, a gesticular, a realizar movimientos para expresar sensaciones y sentimientos. Serán por tanto innumerables los beneficios que obtendrán al realizar esta actividad. El teatro debe ser para ellos como entrar en un mundo fantástico, como poder abrir un libro y entrar en él, siendo ellos los protagonistas.

Vamos a empezar haciendo ejercicios de vocalización ya que es de las primeras cosas que deben aprender los niños, para que luego se les entienda bien en la actuación. El ejercicio consistirá en pronunciar palabras alargando las sílabas. Por ejemplo la palabra “manzana” deberán pronunciarla: “maaaanzaaaanaaaa”.
 
Para que los niños pierdan la vergüenza, vamos a trabajar por parejas. Vamos a realizar una actividad de mímica. El profesor dirá a un niño de cada grupo que imite a un animal por medio de la mímica. Al no poder emitir sonidos, lo que identificaría al animal rápidamente, el niño va a tener que improvisar y esforzarse por expresar mediante gestos y movimientos el animal que está representando para los de su grupo.
 
Ahora que los niños se sienten más cómodos al haber trabajado entre iguales y sienten más confianza, van a realizar una actividad en grupo, donde tienen que usar su imaginación. El profesor sacará un objeto que puede ser una pelota, un lápiz, una caja, una cinta del pelo, etc.
 
Los niños tendrán que inventar para qué podría servir ese objeto además de para lo que se usa habitualmente. Se pueden ir pasando el objeto de uno en uno y cada uno aportará una utilidad diferente para ese objeto. Este ejercicio conseguirá además, sacar más de una sonrisa por las cosas que se les pueden ocurrir a los pequeños.
 
Vamos a seguir con las risas haciendo una actividad que es muy divertida, juegos de “repetición”. Varios niños voluntarios van a salir del aula y uno se quedará junto al profesor. Los demás pueden ser espectadores y luego pueden participar en la misma actividad. El maestro le contará al niño que se ha quedado con él una historia con muchos detalles. Le contará la historia con rapidez y el niño tiene que estar muy atento para quedarse con el mayor número de detalles.

Después entrará otro niño y el que ha escuchado la historia deberá contársela al que acaba de entrar. Ahí se verá como aunque ha estado pendiente de lo que el profesor decía, él contará la historia a su manera, olvidará detalles y algunos incluso se los inventará.
 
Luego el niño que acaba de escuchar la historia, se la contará al siguiente niño que entre y así hasta que entre el último de los niños. Ya veréis como la historia inicial y la que cuenta el último niño tienen pocas cosas en común. Esto provocará la risa de los que están presenciándolo todo y también hará divertirse a los que están participando.

Ya se han reído y se sienten relajados, entonces vamos a crear una historia entre todos. El profesor comenzará una historia: “érase una vez un niño que iba caminando por el bosque…” Ahora los niños irán levantando la mano para seguir con la historia. Cada uno tendrá que decir una o dos frases hasta que todos los niños hayan participado. Y será el profesor quien de la historia por finalizada.
 
Juguemos con los gestos. Los niños tienen que expresar lo que les diga el profesor pero sólo con gestos. Ellos tendrán la cara tapada con las manos y el profe dirá por ejemplo: “alegría”, “tristeza”, etc., y el niño deberá destapar su cara expresando lo que se le ha dicho.

Así aprenderán a expresar emociones que luego les servirán a la hora de escenificar, ya que no pueden poner cara de estar contentos si están escenificando algo triste. También pueden jugar a este juego por parejas, e ir cambiando de pareja para que interactúen entre ellos.
 
No nos podemos olvidar de la música como vía para expresar sentimientos. El profesor deberá escoger una canción que cuente una historia, donde se expresen distintas sensaciones, de amor, esperanza, alegría, tristeza, etc. Los niños escucharán la música y tendrán que ir escenificando lo que vayan escuchando.
 
Podrán ponerse por parejas si la canción es de amor o si es sobre relaciones personales. Así aprenderán a expresar no sólo con la cara como en el ejercicio anterior sino también con el cuerpo, ya que podrán sentarse, levantarse, tumbarse o lo que a ellos les sugiera la letra de la canción.
 
Hemos hecho mimo, hemos escenificado canciones, y ahora vamos a emitir sonidos. Por grupos o en círculo de cara a todos los demás niños. Un niño emitirá un solo sonido a todos los demás, y estos deberán adivinar qué es exactamente lo que este ha querido expresar.
 
Será el profesor el que le diga qué es lo que tiene que transmitir. Puede ser el sonido que emite un animal, o el ruido de un motor, o simplemente un grito de alegría o tristeza. Este ejercicio es muy interesante porque hay que expresar mucho en muy poco tiempo para que los demás puedan averiguar qué es lo que quiere transmitir. Los niños pueden levantar la mano para dar una respuesta y el que lo acierte será el siguiente en emitir su sonido.
 
Ha llegado el momento de realizar una pequeña obra de teatro con disfraces y maquillaje. Dependiendo de la edad de los niños, estos recibirán o un pequeño guión para prepararlo, o si son más pequeñitos, será el maestro el que les dirá a cada uno lo que tiene que hacer y decir.
 
Después llegará el momento de escenificarlo delante de todos. Se aplaudirá con energía detrás de cada actuación para que los niños se sientan realizados y estén orgullosos de su trabajo, además de animar así a los demás a que también lo hagan.

miércoles, 1 de octubre de 2014

Beneficios del teatro en el desarrollo infantil

No es una casualidad que en todos los procesos educativos el teatro, la expresión corporal y la actuación en todas sus formas y variedades tenga un papel preponderante.
 
No es necesario que el niño tenga ninguna dote artística específica para aprovechar al máximo los beneficios del teatro en el desarrollo infantil. No en vano, es en la infancia cuando la imaginación está en su punto más álgido, cuando la falta de prejuicios y bloqueos permiten al niño expresarse con todo su ser, inventar, interpretar y establecer relaciones sociales a través de la interpretación.
 
Así sea en las actividades escolares o en sus juegos infantiles, la actuación forma parte de la infancia. Bailarinas, súper héroes, artistas, cantantes, etc. muestran al niño en su más pura esencia, imitando, mimetizando y aprendiendo a ser.
 
La educación formal, pese a haber cambiado bastante desde la llamada “escuela tradicional”, dista bastante de estar completamente contextualizada con el medio, con el contexto del estudiante. La infraestructura, los horarios, las capacidades generalmente colmadas de los centros educativos y el currículo, suelen entorpecer los intentos de adaptación entre las instituciones y la sociedad. Es aquí donde se descubre uno de los beneficios del teatro en el desarrollo infantil, convirtiéndose en una excelente herramienta, quizá una de las mejores para “llevar la escuela a la casa y la casa a la escuela”.
 
Adicionalmente, otro de los beneficios del teatro en el desarrollo infantil es que es un magnífico potenciador del proceso de aprendizaje. A través del teatro, los niños aprenden expresión corporal, verbal, ejercitan su memoria y adquieren agilidad y rapidez mental.
 
Principales beneficios del teatro en el desarrollo infantil
 
• Aumento de la autoestima
• Respeto por el otro
• Relaciones sociales
• Control de la frustración
• Aumento de la disciplina
• Método y aprendizaje
• Seguridad en sí mismo para relacionarse en público
• Fomento de hábitos de lectura y escritura
• Adquisición de hábitos responsables
• Incremento de valores y normas de convivencia
• Fomento del pensamiento y el diálogo interno
• Agudización de los sentidos
• Estimulación de la imaginación
• Potenciación de la creatividad
 
Los niños, a partir de los cinco o seis años de edad, se encuentran en el mejor momento para experimentar los beneficios del teatro en el desarrollo infantil, bien en el colegio o bien a través de actividades extraescolares, ya que es una edad en la que ya saben leer, su capacidad para retener conceptos está en un punto álgido y son capaces de aprender rápidamente de todo lo que les rodea.
 
Teatro, arte, danza, música, interpretación, son fundamentales durante el proceso educativo y todo ello con la base lúdica, siempre logrando que el niño se divierta.
 
El hecho de que el niño empiece a hacer teatro no quiere decir que él se convertirá en un actor. Los niños, en el teatro infantil, no hacen teatro ni aprenden teatro. Ellos juegan a crear, inventar y aprenden a participar y a colaborar con el grupo. Las clases de teatro infantil son terapéuticas y socializadoras. Los trabajos en grupo, los ejercicios psicomotores y el contacto físico entre los compañeros, son la base de la educación dramática. El teatro es un campo inagotable de diversión y educación a la vez. A los más pequeños, el teatro no debe estar restricto a la representación de un espectáculo. El teatro infantil no se trata de promocionar y crear estrellitas, sino que debe ser visto como una experiencia que se adquiere a través del juego.